¡Muerte al iPhone!
¡Muerte al iPhone! Y no lo digo yo (bueno sí, también), lo dice un ex-feliz usuario de cada una de las tres generaciones de iPhone, hasta ahora, que finalmente decidió asesinar a su iPhone con tres disparos a bocajarro, para después quemarlo.
Este usuario trata de plasmar con este gesto simbólico (no tanto) que no está de acuerdo con la política de Apple con respecto a las aplicaciones que un usuario puede usar en su iPhone. Según la nota que deja en el mismo iPhone antes de aniquilarlo, la gota que colmó el vaso fue que Apple no admitiera Google Voice.
iPhone se está ganando enemigos entre sus propios usuarios, algo similar a lo que le ocurrió y ocurre a Microsoft con Windows. En este caso no a causa de un mal producto, sino por las limitaciones de uso que Apple impone a los usuarios de iPhone. Es inconcebible que en estos tiempos el fabricante de un producto nos imponga lo que podemos hacer con el producto y lo que no.
Como símil de esta anacronía absurda se me ocurre el de un coche, para el que el fabricante nos impone que no podemos circular por el pueblo de Villarriba de los Cordeles, que no podemos llevar baca aunque esté preparado para ello, o que no podamos hablar con los pasajeros mientras conducimos, por ejemplo. Todo ello tiene el mismo sentido que el que Apple impida usar ciertas aplicaciones a los usuarios de iPhone.
Y es que este señor no es el único iPhonero cansado, también Michael Arrington, fundador de TechCrunch, acabó dando la patada a iPhone. Y otros tantos usuarios que poco a poco se van dando cuenta de que son poseedores de una supermáquina portátil que no pueden usar libremente.
Vía Geekool

De todas formas, yo creo que éstas son de las cosas que nunca había hecho un "maquero" y que iban siendo hora de que pasasen...
Apple funciona pero funciona como quiere apple que funcione. Si quieres hacer con tu móvil lo que a ti te gustaría el iphone no es para ti
Este sujeto parece un poco incoherente, es como comprar un ordenador de los más caros del mercado, con windows instalado y luego destrozarlo por que no tienes tu "vi" o tu "compiz". En fin, una buena forma de llamar la atención y tirar un puñado de euros a la basura.